martes, 31 de enero de 2012

La grandeza de las pequeñas cosas.

Una de las cosas que más me gusta de mi actual trabajo es la oportunidad que tengo de conocer gente muy interesante. Gente de la que aprendes grandes cosas; ese tipo de cosas que no se aprenden ni en los libros ni muchísimo menos en la tele. Una de esas personas es Emilio Ortiz. Emilio, para quienes no estéis muy metidos dentro de esto del Heavy patrio, es una persona que durante unos cuantos años fue conocido como "el Sexto Mago". Semejante apelativo derivaba de su vinculación profesional y personal con MÄGO DE OZ, posiblemente el grupo de Heavy español más grande (por éxito y calidad) de los últimos quince años. Emilio era su manager, su amigo y su motor. Todos conocemos a Txus, el alma creativa del grupo, pero me consta que Emilio mimaba al grupo y peleaba por ellos a brazo partido, de sol a sol. Fruto de esa pasión y de esa dedicación MÄGO DE OZ llegó a lo más alto. Ningún grupo español de Heavy Metal ha llegado nunca tan lejos. Centenares de miles de discos vendidos, millones de kilómetros recorridos, miles de escenarios de medio mundo conquistados, centeanares de horas de televisión grabadas, incontables chicas, y algunos excesos.... La vida del "Rock Star System" llevada en toda regla. Grandes sueños conseguidos con grandes esfuerzos y con un inquebrantable ánimo de triunfar. Lo dicho, no ha habido nadie más grande.

Tuve la ocasión de conocerle cuando los Mago vinieron a Barakaldo por segunda vez en 2008 a presentar "Barakaldo D.F.", su fantástico disco en directo grabado entre Barakaldo y México. Presentación oficial, rueda de prensa, fotos, fans, comida de hermandad (aquella en la que Jose Andrea anunció su inminente paternidad), abrazos y promesas de vernos pronto. Y no tardamos mucho en cumplirla; en verano llenaron la Herriko Plaza hasta arriba en uno de los llenos más absolutos habidos nunca en Barakaldo en unas Fiestas de El Carmen. Grandes en escena, gran producción, grandes recuerdos.

Volvieron a Barakaldo un año después pero ya no nos vimos. Hablamos por teléfono y Emilio, pese a las difíciles circunstancias volvió a demostrar ser un caballero. El concierto fue, digamos, otra cosa. Un despropósito de principio a fin en el que los únicos que demostraron profesionalidad, seriedad y tablas fueron precisamente aquellos a los que por su imagen y reputación no se les supone más que ser fuente de problemas. Y Emilio capeó el temporal (nunca mejor dicho) como lo que es, como un caballero. Ya entonces me dijo que andaba más volcado en Pagana Records y en Jorge Salan (ex-MÄGO DE OZ) que iniciaba una prometedora carrera en solitario. Quedamos en ver si era posible que Jorge, Campillo y Sinkope actuaran en Fiestas en Barakaldo y así fue. Nos vimos fugazmente en aquel concierto, creo recordar, y ya entonces me percaté de que estaba en plena transformación. Su apuesta era Jorge y estaba a punto de dejar atrás el mundo de las "cosas grandes".

 No recuerdo si la noticia tuvo mucho eco o no. Es lo malo (tal vez lo único) de mi actual trabajo: no tengo mucho tiempo para casi nadie. El caso es que Emilio dejaba de ser Mago y se convertía en artesano de sueños. Una vez más. Con centenares de miles de toneladas de ilusión, millones de horas de trabajo, y trillones de gotas de sudor ha hecho lo que sólo los grandes (los más grandes) saben hacer: volver a empezar. Desde abajo, con humildad, talento y trabajo (la fórmula mágica del éxito) se ha liado la manta a la cabeza y ha arropado a Jorge Salan en el despegue de su carrera musical. Tocando en garitos, dando master-classes, teloneando a leyendas y a grupos que seguramente no le llegan a Jorge ni a la suela de los zapatos. Pero da igual. En furgoneta, comiendo la tortilla de patatas en baretos de autopista, riendo a carcajadas, haciendo amigos, peleando por su pasión, por su pequeña gran pasión que es la música y la amistad. Emilio ha encontrado la verdadera grandeza en las pequeñas cosas. Ha bajado de las estrellas a ras del suelo manteniendo íntegra su ilusión, sus ganas y su coherencia personal. Despegará de nuevo, no me cabe duda, y ahora lo hará aún mejor. Porque sabe, como yo ahora también gracias a él, que la verdadera grandeza está en las pequeñas cosas; en lo que nos suele pasar inadvertido cuando nos empeñamos en crecer y crecer sin recordar que hasta el árbol más grande nació de una pequeña semilla.

viernes, 27 de enero de 2012

Probando, probando...

Primera página. Probando, probando... No imaginaba que sería tan complicado. Espero poder controlarlo pronto... Llevo tiempo queriendo hacer un blog para obligarme a mí mismo a poner mis pensamientos en orden. No sé si luego le interesarán a alguien y podré mejorarlos al entrar en contacto con alguien. El mero hecho de ponerlos negro sobre blanco tal vez me ayuda a ver las cosas con cierta distancia. Veremos en qué queda todo.